Botellas que se quiebran para no olvidar.



Una noche trasgrediendo,
Oscuridad y mil tequilas nos funden,
En el sereno actos de vandalismo erótico, invasiones peligrosas de pasillos ajenos y exhibicionismo egoísta, el sol y la resaca de la mañana solo recuerdan el momento de volver a métodos ortodoxos.

En toda la noche no moví la almohada del lugar que tu escogiste, por instantes tu voz parecía mi hogar y tus mágicos toques se parecían a ese confort que siempre me hacen despertar con mucho calor en la entrepierna, la tarde te reveló un pasadizo, una marcha de poder y yo desperté a las 4 de la mañana recordando que tan solo estaba en un hotel.

La cabeza da vueltas y aun me quedan algunas ramitas en los pulmones, piedras en los ojos y una sonrisa inolvidable.


Ojala no tengas que limpiar tu alma, por que yo la mía la dejare así. Pero he de confesar que estaba muy borracho para caminar.

2 comentarios:

Crisabella dijo...

¡Quée es esto tan vivo! No digo más, la palabra es esa: vivo!! Me voy imaginando que esa sonrisa inolvidable te hizo "tanto bien".

Fenix dijo...

lo "hizo"

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